¿Qué más hace falta? Reflexión

Marcha

México, DF a 8 de Octubre 2014.- Los recientes días y hechos marcados de una violencia extrema, denigrante, abrumadora e inhumana, deben obligarnos no solo a reflexionar sino actuar en consecuencia.

Debemos platicar, difundir y ayudar a los demás a conocer la diversa información que hay sobre los lamentables sucesos, debemos generar y alimentar las conciencias. La ignorancia también incita a la corrupción.

Porque podríamos convocar a una gran marcha, a una terrible revolución armada en la que muchos morirían -posiblemente con una causa digna y más que justificada- pero haríamos exactamente lo que nuestros predecesores han hecho: elevar la premisa de que el que a hierro mata a hierro muere, y nos quedaríamos llorando cada uno a nuestros muertos, implorando y llevando venganza a todos los rincones del país.

Sí, es indignante y deleznable lo que está sucediendo. Pero también tenemos que encontrar las soluciones urgentes e inmediatas.

Si bien no tenemos la certeza de quién y qué hay detrás de todo esto, nada justifica y menos explica por qué tantos muertos, por qué tanta miseria, por qué tanta injusticia e impunidad. Pareciera que estamos ante la parábola manifiesta en la maravillosa y actual narración "Ante la ley" de Franz Kafka.

Parecería propio preguntarnos qué hace un presidente de la República, 32 jefes de entidades federativas, 500 diputados federales, 128 senadores, más de 2400 presidentes municipales y miles de servidores públicos que van desde secretarios de estado, subsecretarios, directores generales, jefes de policías que no sólo reciben un sueldo del erario público, sino que también son padres, hijos, hermanos, tíos, sobrinos, abuelos, nietos, amigos y conocidos de alguien que ha sido víctima en este país o que tal vez lo será.

Yo apuesto por insistir en la educación, la cultura, los valores inmanentes del ser humano, porque parece desprenderse que en México hemos perdido la brújula y quisiéramos a toda costa volver a un territorio en paz, con prosperidad, seguridad, crecimiento, desarrollo y esperanza para los que vivimos este momento y de aquellos que inevitablemente vendrán y vivirán con las miserias que les heredemos.

Tenemos varias preguntas, pero quizá hay dos que rondan por nuestras mentes: si la autoridad conoce y sabe quiénes son los responsables de tanta violencia e inseguridad, ¿por qué no actúa en consecuencia? porque si lo sabe y no cumple con su deber, entonces es cómplice y se ha convertido en criminal. Si la autoridad no sabe quiénes son los responsables, entonces no está cumpliendo con su deber, y aquí la pregunta obligada es ¿qué hace la autoridad?

Si hoy todo se trata únicamente de dinero, entonces ¿cuánto dinero quieren tener en sus bolsillos los delincuentes y sus secuaces para detener la violencia? Sabrán acaso que puede llegar el momento en el que nadie tenga qué perder y luego dará igual pagar o no pagar por la seguridad?

La vida, y la vida digna, es el derecho humano y fundamental por antonomasia. Si no es posible protegerla, conservarla, proveerla en su máxima concepción y expresión, entonces ¿de qué sirven las reformas estructurales, las grandes inversiones, los posibles grandes pasos para el cambio en nuestro país? Vuelve entonces a resurgir la premisa de que un fantasma, los demonios, cubren el territorio de este gran país: violencia. Es un deber y una obligación detener ya la carreta de la muerte. No hay presente y no hay futuro con ella a un costado de nosotros.

José Luis Mancilla

*Académico y constitucionalista.

@mancillajl

Imprimir Correo electrónico

Give your website a premium touchup with these free WordPress themes using responsive design, seo friendly designs www.bigtheme.net/wordpress