Yo acuso. El Poder Judicial de la Federación y sus mundos paralelos

Poder judicial

El artículo 94 de la Constitución Federal establece que el Poder Judicial de la Federación, su ejercicio, se deposita en una Suprema Corte de Justicia, un Tribunal Electoral, Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y Juzgados de Distrito, los cuales, en uso de las facultades conferidas por la propia Constitución protegen al gobernado de los abusos e ilegalidades de las autoridades del Estado.

 Sin embargo, dadas las materias y facultades con que cuentan cada uno de esos organismos, en cada uno de ellos existen circunstancias diferentes para sus integrantes y trabajadores.

En efecto, el Consejo de la Judicatura Federal se encarga de la administración, vigilancia y disciplina del Poder Judicial de la Federación, salvo por lo que hace a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Ahora bien, como se dijo, el Poder Judicial de la Federación se encarga de proteger los derechos fundamentales de los gobernados, sin embargo, en lo que ve a los trabajadores que integramos los organismos jurisdiccionales, la historia es diferente.

Ello, porque el trabajador promedio del Poder Judicial de la Federación se encuentra sometido a regímenes laborales de al menos doce horas, sin pago de horas extras, pues históricamente le creación de juzgados y tribunales unitarios y colegiados ha sido lenta en comparación con el crecimiento demográfico nacional, y pues como el trabajo tiene qué salir y no hay más personal, no nos queda de otra, siendo esta la primera prueba de lealtad hacia la institución por parte de los trabajadores, que a costa de sacrificar tiempo con la familia, amigos o en estar realizando otras actividades y ejerciendo derechos también contenidos en la Constitución Federal, cumplimos con nuestro deber.

En segundo lugar, tenemos una circunstancia que desgraciadamente es muy común en todo el Poder Judicial de la Federación, y es que existen titulares de órganos jurisdiccionales con cierto desequilibrio mental, que confunden el compromiso con la institución con "este es mi órgano jurisdiccional y por ende puedo tratar a mis trabajadores como quiera, violando sus derechos laborales, económicos y humanos, pues lo que importa es sacar el trabajo", de ahí que este aspecto tenemos una segunda muestra de institucionalidad y lealtad.

Por si no fuera suficiente, desde hace más de doce años el trabajador promedio del Poder Judicial de la Federación no recibe un aumento sustancial y acorde con la inflación acumulada en esos años, lo que sí ha aumentado y significativamente son las obligaciones que todos los días llegan a través de acuerdos o circulares del Consejo de la Judicatura Federal, en donde van y vienen amenazas de procedimientos y sanciones por incumplir, aunque sea leve, con nuestras obligaciones legales.

Por otro lado, es pertinente señalar que desde hace muchos años los trabajadores nunca han cumplido su horario legal, pues las cargas laborales que existen en los órganos jurisdiccionales no se pueden atender en ocho horas, de ahí que es preciso llevarse trabajo a casa, en el mejor de los casos, y en el peor, quedarte en tu lugar hasta la madrugada.

En ese sentido, es necesario denunciar que a los trabajadores del Poder Judicial de la Federación nadie los protege del Poder Judicial de la Federación, función que principalmente recae en el Consejo de la Judicatura Federal, empero, ignoro cuáles sean las causas reales de que desde el momento en que un individuo es nombrado Consejero, olvida cuál es la función que por antonomasia le corresponde a esa institución, tal vez sea porque en automático se convierten en candidatos naturales a ministro, o posiblemente enfermen de tanto poder que ejercen, o creen que por estar ahí son los mejores y que por ende el orgullo intelectual o de triunfalismo de que se inflan les permite realizar cualquier modificación en las circunstancias laborales de los trabajadores del Poder Judicial de la Federación, sin siquiera escuchar a las bases que son las que mantienen a la institución funcional, y no sus acuerdos fuera de oportunidad y tiempo, que generalmente se emiten creyendo que van a mejorar las circunstancias de los trabajadores.

Así, en el Poder Judicial de la Federación existen mundos paralelos, pues mientras a los trabajadores de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación les son respetados en gran medida sus derechos laborales, económicos y humanos, así como en el Tribunal Electoral, salvo las épocas de elecciones, en los Juzgados de Distrito, Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito las circunstancias son totalmente disparejas, pues en el interior de la República los compañeros trabajadores se enfrentan no sólo a los factores internos antes referidos, sino además a los externos, que en unas entidades son más violentas que otras, consistentes en amenazas de muerte, intentos de secuestro, y la propia muerte, circunstancias éstas que no son vistas o atendidas por nuestros Consejeros, y como tratando de tapar el sol con un dedo, hacen declaraciones de que el trabajador del Poder Judicial de la Federación es flojo o corrupto.

El Poder Judicial de la Federación empieza a mostrar graves grietas de injusticias hacia sus trabajadores, que si no son atendidas pueden desencadenar hechos de corrupción y escisión, pues están orillando al trabajador a volver a aceptar las dádivas que antaño se hacían y que en gran medida desaparecieron cuando hace veinte años se incrementaron sustancialmente los salarios de los trabajadores, y lo único que a la fecha ha aumentado son las cargas laborales, injusticias y abusos hacia los trabajadores, sin que el Consejo intervenga seriamente, y menos que se pueda esperar ayuda del Sindicato de Trabajadores del Poder Judicial de la Federación, pues nació blanco y blanco se quedará, ya que como se dijo, seguramente los Consejeros de la Judicatura Federal tienen miedo de reconocer que hacia el interior de la Institución existen serias fallas, pues tal vez se pondría en riesgo su candidatura a ministro de la Corte, y por ello es que prefieren controlar y encapsular los problemas, haciendo creer a la sociedad que el Poder Judicial de la Federación es una Institución fuerte y estable.

En ese sentido, invito a los Consejeros de la Judicatura Federal a que atiendan las obligaciones constitucionales que les fueron conferidas y no sólo se dediquen a esconder la basura del Poder Judicial de la Federación debajo de la alfombra, sino que verdaderamente administren la Institución, comprometiéndose con las causas de la base trabajadora, quien finalmente da la cara para que el principio de acceso a la justicia previsto en el artículo 17 de la Constitución Federal sea una realidad tanto para la sociedad como para sus trabajadores.

Juan Carlos Campos
Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Sinaloa, Especialista en Derecho Constitucional y Maestro en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente se desempeña como Secretario de Acuerdos del Decimocuarto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.

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