• Inicio
  • Deportes
  • NFL
  • Quedó listo el Super Bowl XLVI: Patriotas vs Gigantes, tras gran cierre de temporada en la NFL

Gigantes, una vez más

 gigantes-campeones-2012

Foto: Media Services New York Giants

Por Daniel Velázquez Ramírez

En el emotivo Super Bowl XLVI, los Gigantes de Nueva York vencieron 21-17 a los Patriotas de Nueva Inglaterra. Fue un partido espectacular que se decidió en los últimos segundos y que hace que la franquicia de la Urbe de Hierro se instale entre las grandes dinastías de la historia de la NFL, con cuatro títulos en la era de los Súper Domingos.

La gloria del campeonato se redujo a una lucha entre dos fuerzas dominantes y espectaculares en únicamente 57 segundos: la explosiva ofensiva de los Patriotas ante la ruda defensiva de los Gigantes. Lo más poderoso de ambos contendientes frente a frente. El afamado mariscal de los Patriotas, Tom Brady, tenía menos de un minuto y dos oportunidades de detener el reloj para lograr lo que ha hecho muchas veces, conducir a su equipo a la agónica victoria requerida. Contaba con un probado arsenal, especialmente con un circo aéreo que le permitió ganar casi cinco mil yardas en la temporada y que en el partido ya había vencido a la defensiva rival en dos impresionantes series, precisamente antes del final de la primera mitad empatando la marca histórica de una serie de 96 yardas para anotar y luego en la primer ofensiva de la segunda mitad, después del usualmente largo receso de medio tiempo, para completar 17 puntos sin respuesta.

Del otro lado de la trinchera, la enorme línea defensiva de los Gigantes, con apoyadores veloces y golpeadores, además de coberturas combinadas en la defensiva profunda. El grupo que había eliminado consecutivamente a Cowboys, Halcones, Empacadores y 49ers, ante el mayor reto de la temporada, el que separa a los ganadores de los demás para siempre en la memoria deportiva de la humanidad. Fue la emotiva lucha a decidirse en una última serie. Los Patriotas iniciaron en la yarda 20 y tuvieron que jugar en cuarta oportunidad para lograr avanzar. Los Gigantes decidieron presionar con cuatro linieros y cubrir las zonas profundas. El resultado fue que, aunque Nueva Inglaterra avanzaba, el tiempo se acababa y lo único que les daba el campeonato era un touchdown. Quedaron cinco segundos y Brady lanzó un "Ave María" a la zona de anotación, hacia su enorme ala cerrada Aaron Hernandez, buscando que ganara el balón por su fuerza y estatura, pero con él brincaron tres defensivos: los profundos Deon Grant y Corey Webster con el esquinero Kenny Phillips. El balón rebotó hacia el suelo y todavía estuvo cerca de ser atrapado por el otro ala cerrada de los Patriotas, del que tanto se habló en la semana por su tobillo lastimado, Rob Gronkowski. Esta vez, una historia digna de película de acción se decidió a favor de los defensivos cuando el balón tocó el piso en la zona de anotación. Un minuto para la historia.

Los Gigantes se convirtieron en el primer equipo que gana el Super Bowl habiendo perdido siete partidos en la temporada. Habían sufrido lesiones en jugadores clave, especialmente en la línea defensiva, pero lograron conjuntarse en el momento preciso. El tener que cubrir diversas posiciones provocó que se tuvieran, cuando estuvieron sanos, varios especialistas que podían rotar y mantener un nivel suficiente para dominar física y estratégicamente a los rivales. Los Patriotas trataron de evitar esa rotación en momentos clave del partido usando ofensivas sin reunión, pero tampoco optaron por esa opción en forma permanente con el fin de mantener un ritmo, rotar a los propios receptores y mantener a la ofensiva contraria fuera del campo el mayor tiempo posible. El hecho es que los jugadores de Nueva York se unieron ante la adversidad en la temporada y en cada partido, dejando una imborrable lección de espíritu de grupo, de solidaridad, que se lleva como premio el trofeo Vince Lombardi en su edición XLVI.

Luego de una temporada atípica por el paro patronal, las lesiones de muchos jugadores y el desarrollo impresionante del juego aéreo en la mayoría de los equipos, los Gigantes logran el campeonato con base en un futbol básico, con feroz golpeo, dominio de las trincheras, presión al pasador, coberturas múltiples, un mariscal muy hábil e inteligente, un entrenador en jefe tradicional, el establecimiento de un poderoso juego terrestre y la combinación de jugadores experimentados que arroparon a los jóvenes estelares como el salsero boricua Victor Cruz a la ofensiva y el enorme haitiano Jason Pierre-Paul en la línea defensiva.

Indianápolis fue la sede del Super Bowl XLVI de un modo exitoso. La NFL decidió presentar el mayor espectáculo deportivo del orbe en un lugar donde tradicionalmente se vive el basquetbol como deporte principal y las 500 Millas reúnen a 400 mil personas alrededor de una pista de carreras de autos. El resultado ha sido excelente en todos sentidos. El domo del Lucas Oil Stadium, sus extraordinarias instalaciones y el avanzado sistema de césped artificial de última generación, además de la suerte de un clima benigno, establecieron la posibilidad de seguir otorgando la sede del evento a lugares antes no considerados; incluso se dice que Nueva York podría albergar al Super Bowl en un futuro cercano, lo que muy probablemente provocaría marcas impresionantes en aspectos de mercadotecnia y comunicación. Indianápolis se repuso anímicamente de la pésima temporada de su equipo, los Potros (aquéllos que se mudaron una noche de Baltimore), y de haber visto a su mariscal estrella, Peyton Manning, quedar fuera de la temporada, en parte por tardar en operarse de su lesión en la columna cervical a causa de los inconvenientes con los seguros causados por el paro patronal. Ahora Peyton está incluso en peligro de dejar a los Potros, que tienen la oportunidad de elegir primero a un excelente mariscal joven de las filas colegiales y que, para mantener al mayor de los Manning en su nómina deben arriesgar algo así como 28 millones de dólares, además del bono que deberán dar a su primera selección en el draft. Por lo pronto, los anfitriones apoyaron al mariscal de los Gigantes, Eli Manning, hermano del ídolo deportivo local, además de mantener la rivalidad con los Patriotas.

Un inicio atípico

Siendo un espectáculo típicamente estadounidense y que además enfrentaba a dos representantes de zonas de la costa del Atlántico con raíces desde las 13 Colonias fundadas por los ingleses en Norteamérica, era de esperarse que la emotividad de la ceremonia previa y la exaltación del nacionalismo fueran evidentes, agregando la canción "Beautiful America", con Miranda Lambert como cantante principal, al himno cantado por la ganadora del concurso American Idol, Kelly Clarkson. Azul, Blanco y Rojo de la bandera de las barras y las estrellas incluso en los uniformes de los equipos.

El mariscal de Gigantes, Eli Manning, que luego fuera electo el Jugador Más Valioso del partido y recibiera un auto deportivo como premio especial, inició perdiendo el volado. Primera vez en los últimos 15 años que escoge mal el representante de la Conferencia Nacional. Sin embargo los Patriotas, que suelen hacerlo como estrategia, escogieron patear primero, contra la costumbre de intentar iniciar a la ofensiva. Los Gigantes recibieron el balón y lograron un par de primeros y diez basados de inmediato en la combinación del juego aéreo con cuatro pases perfectos, aunque cortos de Manning y las primeras carreras de Ahmad Bradshaw. Al ser detenidos, despejaron y dejaron encerrados a los Patriotas. El mariscal Tom Brady fue castigado en la primer jugada por lanzar un pase a una zona donde no había receptor, en parte por la presión y el consecuente golpe del defensivo Justin Tuck. Por haber lanzado desde la zona de anotación el castigo significó un safety o autoanotación, lo que dio dos puntos a los Gigantes y los Patriotas debieron patear desde la yarda 20. Nueva York establece su ofensiva, se consume casi todo el tiempo del primer cuarto y culmina con pase de Eli a Victor Cruz para aumentar el marcador a 9-0.

Parecía que los Gigantes tenían el juego controlado, pero Nueva Inglaterra logra avanzar lo suficiente al inicio del segundo cuarto para poner tres puntos en el marcador, vía gol de campo de Stephen Gostrowski (9-3). Nueva York empezó a mostrar la fuerza de su línea defensiva, estableciendo como estrategia presionar únicamente con los frontales a Brady, tratar de mantenerlo dentro de la bolsa de protección y el enorme Pierre-Paul luciendo al tapar en plena línea un par de envíos del mariscal de los Patriotas. Se acercaba el final de la primera mitad cuando Tom Brady empieza a encontrar a sus receptores Wes Walker, pequeño y elusivo, y a Aaron Hernandez, iniciando una serie de pases completos consecutivos que establecería una marca histórica con 15. Cuando restaban menos de 20 segundos para culminar el segundo cuarto, Tom conecta sorpresivamente con el corredor Danny Woodhead, que no había anotado en toda la temporada y lo logra en el Súper Domingo.

Otro tipo de espectáculo

Desde el Super Bowl XXVII, que se realizó en Anaheim, California y en el que los Cowboys derrotaron a los Bills, el espectáculo de medio tiempo del partido adquirió un significado distinto. En ese enero de 1993, Michael Jackson presentó su actuación con el tema de su disco relacionado con "Heal the World", donde el público participaba armando las siluetas de niños de diversas razas tomados de las manos. Se dice que cobró 5 millones de dólares por ocupar un poco más de 15 minutos del intermedio. A partir de entonces, grandes estrellas del medio musical han sustituido a las tradicionales bandas y porristas que solían amenizar ese lapso en el futbol colegial. Aparecieron así en un emparrillado Paul McCartney, U-2, Black Eyed Peas y ahora Madonna. La llamada Reina del Pop, a sus 53 años, presentó un espectáculo con apoyo de luces en la tribuna y alta tecnología en la cancha, con bailarines acompañantes plenos de simbolismos basados en culturas diversas, con énfasis en lo romano y lo egipcio, para terminar con su añejo éxito "Like a Prayer", acompañada por un enorme coro de jóvenes con vestuario de tipo monástico. Las actuaciones artísticas han crecido tanto que algunos intérpretes y hasta parte del público suelen sobrevalorar lo que el espectáculo significa en términos de adornar a lo deportivo. El intermedio, desde luego, es siempre muy largo, para permitir armar y quitar toda la parafernalia que acompaña a estas estrellas.

La segunda mitad

Con un punto de ventaja, los Patriotas salieron decididos a hacer valer su estrategia establecida en el volado inicial. Movieron la pelota con fluidez, como si continuaran lo que habían logrado antes del descanso. Chad Ochocinco pudo lograr una recepción cerca de la banda. Antes de que hubieran transcurrido cuatro minutos del segundo medio, Brady lograba su segundo pase de anotación del partido, esta vez a Aaron Hernandez. Con el punto extra, Nueva Inglaterra aumentaba el marcador a 17-9.

La defensiva de Nueva York empieza a imponer su ley con base en golpes espectaculares y presión en las líneas. La ofensiva, sin embargo, es detenida en momentos clave, por lo que dos veces en el tercer cuarto, el de los grandes equipos, deben conformarse con sendos goles de campo del pateador de origen escocés, Lawrence Tynes. El primero dio en uno de los postes antes de entrar (17-15). La estrategia que dio resultado consistió en evitar las intervenciones del apoyador Patriota Rob Ninkovich, cuyas cargas y coberturas habían transformado a la defensiva de Nueva Inglaterra en los encuentros previos.

El último cuarto de la temporada iniciaba con diferencia de dos puntos a favor de Patriotas. Las jugadas clave y los duelos esperados llegaban al momento de decisión. Tom Brady intenta cambiar el ritmo ofensivo de su equipo lanzando un pase largo en una jugada en la que vuelve a ser golpeado por los defensivos. El golpe hizo que el balón no llegara hasta el receptor Rob Bronkowski que, quizá por la lesión del tobillo, no brinca lo suficiente y el balón le es interceptado por el feroz apoyador de Gigantes, Chase Blackburn. Hay intercambios de posesión, con Nueva Inglaterra tratando de consumir el tiempo y los Gigantes sin poder avanzar lo suficiente para intentar el gol de campo que les podría dar el triunfo. El momento culminante llega con los Gigantes a la ofensiva restando casi 4 minutos. Eli Manning lanza un pase hacia la banda, flotado, del lado contrario a su brazo; el receptor Mario Manningham lo toma cerca de la yarda 50 con la presión de dos defensivos y apenas controlando el balón y tocando con ambos pies el campo para que el pase fuera marcado completo. La jugada fue tan cerrada que el entrenador en jefe de Patriotas, Bill Belichick, decide retar la jugada esperando que se decrete pase incompleto, lo que no sucede y se le castiga perdiendo un tiempo fuera que luego sería vital. El pase recordó la jugada clave para los Gigantes hace cuatro años, cuando David Tyree atrapó un envío de Manning en los últimos segundos y cuarta oportunidad, para permitir que Nueva York venciera a Nueva Inglaterra en el Super Bowl XLII. Tyree incluso estuvo en la banca de los Gigantes en calidad de invitado.

Desde medio campo, Manning conduce a los Gigantes a la zona roja y, en una decisión inteligente pero sin precedentes en el Super Bowl, la defensiva de Patriotas decide dejar que Nueva York anote pronto y tome la ventaja a cambio de que quede suficiente tiempo en el reloj para remontar. El corredor Ahmad Bradshaw se sorprende de encontrar un amplio hueco por el centro de la línea y duda si debe hincarse en la yarda uno, antes de anotar, para tomar más segundos con una jugada más. Casi se sienta muy cerca de la zona de anotación pero finalmente decide caer marcando seis puntos para su equipo, que ahora toma la ventaja por 21-17. La opción era acabarse el tiempo y tratar de ganar con un gol de campo cercano del pateador. Gigantes intentó conversión para dos puntos extra y falló, por lo que luego de la patada de salida le quedaron a Tom Brady y los Patriotas los famosos 57 segundos y dos tiempos fuera durante los que, como se dijo, avanzaron pero no pudieron anotar.

Nueva Inglaterra volvió a perder ante Nueva York, que parece haberles tomado la medida. Partidos muy cerrados, pero los Gigantes han logrado hacer lo justo en el momento preciso. Baste decir que la defensiva de los de la Urbe de Hierro volvió a lucir, especialmente Pierre-Paul y Tuck, que lograra capturar dos veces a Brady. Por si fuera poco, los jugadores de los Gigantes soltaron tres veces el balón, pero en todas recuperaron.

El Comisionado de la NFL, Frank Goodell, entregó el plateado trofeo Vince Lombardi a John K. Mara, heredero de la tradición y propiedades de la familia Mara, cuya relación con la liga se remonta a inicios de la organización. El dueño, el entrenador en jefe Tom Coughlin, el mariscal de campo Eli Manning y el defensivo Justin Tuck recordaron, en sendas entrevistas, que habían tenido momentos muy difíciles en la temporada y que la unión les había permitido volver y llegar a este campeonato. Nos espera ahora una temporada distinta, con trabajo de los jugadores y equipos desde esta primavera, por lo que la calidad del juego debe aumentar.

Imprimir Correo electrónico

Give your website a premium touchup with these free WordPress themes using responsive design, seo friendly designs www.bigtheme.net/wordpress