Eficacia de la ayuda al desarrollo de la Unión Europea para la seguridad alimentaria en el África subsahariana

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La seguridad alimentaria es desde hace mucho tiempo un problema mundial, pues se estima que mil millones de personas sufren hambre en el mundo. Se ha definido como una situación en la que «todas las personas, en todo momento, tienen acceso material, social y económico a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para satisfacer sus necesidades dietéticas y preferencias alimentarias y poder llevar una vida activa y sana». La seguridad alimentaria es uno de los grandes problemas del África subsahariana, donde el número de personas que sufren hambre alcanzaba los 239 millones en 2010, es decir, el 30 % de la población total.

Durante el período 2002-2010, la Unión Europea (UE) aportó un total de más de 3 100 millones de euros para las intervenciones de seguridad alimentaria en el África subsahariana a través del Fondo Europeo de Desarrollo (FED), que es el principal marco de cooperación con los distintos países subsaharianos, y tres instrumentos temáticos se financiaron con cargo al presupuesto general de la UE (la línea presupuestaria de seguridad alimentaria (LPSA), el Programa Temático de Seguridad Alimentaria (PTSA) y el Mecanismo Alimentario que se creó en 2008 para responder rápidamente a la crisis provocada por la volatilidad de los precios de los alimentos en los países en desarrollo).

El Tribunal de Cuentas Europeo ha evaluado si la ayuda al desarrollo de la UE para la seguridad alimentaria en el África subsahariana es eficaz para analizar si la ayuda al desarrollo de la UE en materia de seguridad alimentaria corresponde a las necesidades y prioridades de los países y si las intervenciones de la UE son eficaces. La fiscalización se centró en las ayudas directas al desarrollo de la UE para las tres dimensiones de la seguridad alimentaria: la disponibilidad de alimentos, el acceso a los mismos y la dimensión nutricional.

El Tribunal de Cuentas Europeo ha examinado si la ayuda al desarrollo de la UE para la seguridad alimentaria en el África subsahariana es eficaz, es decir, si corresponde a las necesidades y prioridades de cada país y si las intervenciones de la UE surten efecto. La fiscalización se centró en las ayudas directas al desarrollo de la UE para las tres dimensiones de la seguridad alimentaria: la disponibilidad de alimentos, el acceso a los mismos y la dimensión nutricional.

El Tribunal ha llegado a la conclusión de que la mayor parte de la ayuda al desarrollo de la UE para la seguridad alimentaria en el África subsahariana es eficaz y contribuye de modo importante a asegurarla. Sin embargo, varios ámbitos son significativamente mejorables:

• La Comisión centró su ayuda al desarrollo en los países con el mayor número de personas subnutridas, pero no tuvo suficientemente en cuenta el alcance potencial de la ayuda de la UE en otros países que también sufren inseguridad alimentaria crónica.

• El Mecanismo Alimentario, creado para responder a los efectos de la crisis de precios de los alimentos de 2007 y 2008, no fue concebido para responder a la volatilidad de los precios de los alimentos a largo plazo.

• La ayuda de la UE tiene debidamente en cuenta las necesidades y prioridades de los países en lo referente a la disponibilidad de alimentos y el acceso a los mismos. Sin embargo, la Comisión no ha hecho suficientemente hincapié en la nutrición.

• A menudo las intervenciones no fijan objetivos suficientemente claros y en ocasiones resultan excesivamente ambiciosos, en particular en el caso de los proyectos de organizaciones no gubernamentales (ONG).

• Solo la mitad de las intervenciones tienen perspectivas razonables de ser sostenibles.

El Tribunal recomienda que:

• En el período de programación posterior a 2013, la Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior lleven a cabo una evaluación estructurada de la situación de la seguridad alimentaria en cada país y examinen sistemáticamente el alcance potencial de la ayuda de la UE en este ámbito.

• La Comisión examine la viabilidad de un instrumento permanente para hacer frente a las consecuencias de crisis alimentarias futuras en los países en desarrollo.

• La Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior den suficiente prioridad a la nutrición al definir su estrategia de cooperación, al identificar y elaborar sus intervenciones y en el diálogo sobre políticas con los Gobiernos beneficiarios, en particular en el marco de los programas de apoyo presupuestario.

• La Comisión establezca objetivos para sus intervenciones que sean suficientemente precisos y mensurables por medio de indicadores de resultados, y procure que los objetivos sean alcanzables evaluando mejor los riesgos e hipótesis que condicionan el éxito de las intervenciones.

• La Comisión preste mayor apoyo a la sostenibilidad financiera de los programas agrícolas y de transferencia social.

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