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  • Quedó listo el Super Bowl XLVI: Patriotas vs Gigantes, tras gran cierre de temporada en la NFL

CUERVOS…EN LO OSCURITO

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Foto: NFL Media

El Super Bowl XLVII tuvo de todo: apagón, espectáculo sensual, grandes jugadas, osada estrategia, conato de bronca, fallas arbitrales y no se decidió hasta los últimos segundos a favor de los Cuervos por 34-31 sobre los 49ers de San Francisco.

Por Daniel Velázquez Ramírez

La fiesta más preparada, con más de 108 millones de espectadores por televisión y toda la parafernalia tecnológica del primer mundo, se vio afectada por un evento propio de fiesta de barrio, un apagón de más de media hora que transformó la visión del Super Bowl XLVII. En el Superdome de Nueva Orleans, pomposamente patrocinado por Mercedes Benz, las luces fueron apagándose de un modo francamente impredecible, las pantallas, los palcos, las luces principales por bloques. Algo nunca visto en la NFL.

No se puede decir que la primorosa Beyoncé Knowles se llevó toda la energía con su espectáculo de medio tiempo, pero hubiera sido una historia más agradable que el simple apagón oficial sin causa previsible. La morena de fuego se presentó y conquistó rápidamente a los aficionados con sus breves atuendos, su acompasada voz y esos movimientos en los que luce sus enormes extremidades inferiores en pasos de baile moderno, mientras la sigue toda una pléyade de terpsícores reales y virtuales. El clímax de su actuación, siempre un anexo al partido por el campeonato de la NFL, fue su reencuentro con Kelly Rowland y Michelle Williams, del grupo Destiny's Child, con quienes interpretó su particular visión de la mujer moderna en "All the single ladies".

Se recogió el escenario y regresaron los jugadores a un partido que pintaba desigual: 21-6 a favor de Baltimore. El joven maravilla, Colin Kaepernick, había lanzado para una intercepción, no había corrido el ovoide y, aunque tuvo dos buenas series, ambas culminaron en goles de campo. Incluso el segundo debió repetirse por castigo al ser literalmente tocado el pateador David Ackers; el supuesto golpe lo enderezó, porque ya no falló más.

El veterano a punto del retiro, Ray Lewis, tampoco había lucido. Su anuncio atrajo la atención, por lo que se pudo observar con cuidado que ya llega tarde a las tacleadas, es incapaz de cubrir a un ala cerrada de calidad y reacciona con dificultad a las jugadas por fuera, aunque sigue siendo motivador y bravucón. En su discurso de despedida en el vestidor les dijo a sus compañeros que el de esta temporada fue "el equipo al que más quiso y que la unión que tuvieron fue basada en el amor", mientras en las entrevistas reiteró su postura de prócer de la ayuda comunitaria acompañado de la divinidad, lo que le pavimentará su ya avanzado camino al Salón de la Fama donde acompañará a su mentor universitario en los Huracanes, Warren Sapp.

El partido, en su primera mitad, parecía decidido. La experiencia de Baltimore estaba abrumando a San Francisco. Y eso que cada equipo tenía solo cuatro jugadores con experiencia de Super Bowl. La estrategia del coach conservador, John, permitió que su equipo escogiera patear de salida a pesar de haber ganado el volado, buscando y logrando ventaja posicional luego de detener a una sorprendentemente clásica ofensiva gambusina. A Joe Flacco se le ordenó lanzar en la primer jugada y nunca se mostró el "Tribilín" que sus críticos anticiparon. Envió en total tres pases de anotación y fue electo el Jugador Más Valioso, con todo y su auto deportivo nuevo y la invitación a recorrer, con Mickey Mouse y en un auto semejante, la tierra de la fantasía del negocio de Disney en Orlando.

Flacco inauguró el marcador con pase perfecto de 13 yardas a Anquan Boldin para tomar la ventaja de 7-0. Boldin es el receptor veterano del equipo; llegó de los Cardenales, que lo soltaron por no poder pagar tanto a quien ahí sería el segundo receptor tras Larry Fitzgerald. En el juego grande tuvo 6 recepciones para 104 yardas, demostrando su dominio físico sobre los defensivos y su agilidad para ayudar al pasador.

San Francisco contestó con una serie larga, de 12 jugadas y 62 yardas, pero los Cuervos cerraron la defensiva en el momento preciso, especialmente con una captura al pasador por parte de otro héroe de la línea, Paul Krueger. Akers conectó sin problemas el gol de campo: 3-7. Los gambusinos pararon con dificultades a Baltimore y volvieron a tener una buena serie, pero el corredor sustituto Lamichael James soltó el balón al ser tacleado y Ravens recorrió 75 yardas en 10 jugadas para anotar con pase muy potente y preciso de 1 yarda al ala cerrada Dennis Pitta, el que intenta hablar Español porque fue misionero en Puerto Rico: 14-3.

Los de la bahía requerían regresar al partido; era la mitad del segundo cuarto y lucían pánico. Kaepernick vuela a su receptor y el veterano Ed Reed intercepta. Mientras era detenido por Vernon Davis, a 10 yardas de la jugada el liniero defensivo cuervo Arthur Jones juzgó que era buen momento para el clásico descontón, así que rodó sobre las piernas del tacle Joe Staley, líder de la línea ofensiva que alcanzó a quitarse y se fue sobre el agresor, lo que inició una pequeña bronca en la que el que acabó bajo todos y sin casco fue el otro tacle de San Francisco Anthony Davis, con Bernard Pollard y los esquineros Cary Williams y Corey Graham encima. Cuando Graham también fue removido "amablemente" también perdió el casco y se levantó furioso empujando ¡a un oficial! La salomónica decisión fue marcar castigo de foul personal para ambos equipos, lo que anula cualquier sanción. Graham sigue diciendo que los jugadores de San Francisco son farsantes que quieren parecer rudos golpeando fuera de la jugada, algo que popularizaron desde hace varias temporadas los Acereros. En este caso el que inició fue un Cuervo.

Baltimore avanzó nuevamente, pero fue detenido en zona propicia para intentar un gol de campo. En cuarta oportunidad y nueve por avanzar, el pateador Justin Tucker intenta sorprender y corre, pero solo avanza cinco yardas. El entrenador conservador otra vez se mostró agresivo, pero exageró por la distancia y la posición en el terreno, muy cerca de la zona de anotación, lo que necesariamente cierra la defensa, además de que los pateadores no suelen ser unas gacelas. Cuervos regaló tres puntos.

La defensiva de Cuervos volvió a detener a 49ers y le dieron la pelota a Flacco a medio campo. Dos jugadas fallidas y parecía que las defensas se asentaban, pero en tercero y diez por avanzar surge la bomba, pase de 56 yardas a Jacoby Jones, que no alcanza a ser tocado por los defensivos, se levanta y anota: 21-3.

Con menos de dos minutos por jugar, Colin y sus muchachos avanzan 70 yardas pero no logran anotar de seis. David Akers intenta el gol de campo pero lo falla; sin embargo, es tocado en la jugada, lo que implica castigo de cinco yardas y puede intentarlo de nuevo, acertando de 26 yardas: 6-21. Medio tiempo.

Recordemos que los Cuervos habían escogido recibir la patada de salida de la segunda mitad, así que el ansiado regreso de San Francisco debía esperar. Además llegó otro golpe. El velocista Jacoby Jones decide regresar la patada desde el fondo de la zona de anotación, el bloqueo por el centro del campo es preciso, mientras el corredor rompe la única posibilidad de tacleada y luego hace lucir su zancada de dos yardas hasta llegar a la tierra prometida. Todavía festejó bailando como su compañero Ray Lewis. Todo parecía consumado: 28-6. Pero vino el apagón.

En un juego prácticamente nuevo, el bíblico Lázaro se encarnó en San Francisco y de paso revivió el Super Bowl 27 y a toda la NFL. Colin Kaepernick empezó a jugar como para ganar el partido, con su particular forma de lanzar como pitcher y hasta mostrando toque para esquivar al ansioso Bernard Pollard una y otra vez. Michael Crabtree demostró su enorme talento, mientras Vernon Davis y Randy Moss despertaron. Primero recorrieron 80 yardas, culminando con pase de 31 yardas a Crabtree: 28-13. Detuvieron a Baltimore, que ahora parecía dormido; incluso el despeje de Sam Koch fue corto y devuelto de forma estupenda, corriendo todo el campo a lo ancho, por Ted Ginn Jr hasta la yarda 20, desde donde vino la mejor ejecución terrestre de los 49ers en toda la tarde. Anotación del estelar Frank Gore, ya en camino a cumular sus 110 yardas de partido, para poner el marcador 28-20.

El corredor Ray Rice es tacleado en su yarda 24 y pierde el ovoide, con lo que se vislumbra el empate. Sin embargo, San Francisco no usa su ofensiva "pistola" y Baltimore lanza cargas de presión con un apoyador o un esquinero, principalmente del lado "ciego" del pasador. David Akers conecta gol de campo para acercar a los gambusinos 23-28. Fueron 17 puntos para San Francisco en apenas 4 minutos y 10 segundos, con todo el último cuarto por jugar. Nuevamente había partido.

Joe Flacco demuestra que es el líder del equipo, manejando una ofensiva variada, donde el corredor Bernard Pierce había sustituido a Ray Rice, presumiblemente por su balón suelto. Pierce se lastima y Rice reingresa con ánimo. Cuervos avanza 71 yardas pero debe conformarse con un gol de campo, esta vez sin engaños, de Justin Tucker: 31-23.

El explosivo ataque de los 49ers, esta vez usando más la formación "Pistola" y el bloqueo de los slots, recorre 76 yardas, finalizando con un espectacular acarreo personal de 15 yardas de Kaepernick, lo que todo mundo esperaba desde el inicio del partido. Se intenta la conversión de dos puntos, pero con jugada de pase, a lo que Baltimore responde con carga del profundo y Colin, muy apresurado, sale hacia la derecha, el esquinero le ataca, el pase es lanzado y, aunque tocado por Crabtree, no es capturado ni deja que llegue a Randy Moss, que parecía tener mejor oportunidad: 29-31.

Cuervos vuelve a tener una serie larga, de 10 jugadas y 59 yardas, que culmina con otro gol de campo de Tucker: 34-29 con 2:33 en el reloj de juego y San Francisco al ataque. Los gambusinos vuelven a mover el balón y llegan a la zona roja donde, nuevamente, olvidan los intentos terrestres y tratan de anotar por pase, quizá para no terminarse el tiempo. Sin embargo, llegan a cuarta oportunidad y gol desde la yarda 5. Si anotan serán campeones. La jugada se diseña con dos receptores abiertos del lado izquierdo: Davis y Moss, mientras Crabtree se alinea a la derecha frente al esquinero Jimmy Smith. El apoyador Dannell Ellerbe entra a presionar al pasador sin bloqueo y Colin debe soltar de inmediato, buscando la banda. Smith y Crabtree forcejean y el balón cae. Pase incompleto y primero y diez para Cuervos con 1:46 por jugar.

Para gastar todo el tiempo a pesar de ser detenidos, Cuervos deja correr todos los segundos permitidos en cada jugada y pide tiempo fuera. Se llega a la situación de cuarta oportunidad y tener que patear. Recordando el regreso de Ginn, el entrenador ordena retener la jugada, gastar todo el tiempo posible, aceptar el safety o auto anotación y patear desde la yarda 20. Sam Koch recibe el balón y sus compañeros abrazan literalmente a los contrarios para impedir que le lleguen. Marcarles castigo y que se hubiera aceptado les habría ayudado, porque lo hubieran vuelto a hacer. Así, de 12 posibles segundos restantes, Sam Koch fue empujado fuera del terreno con 4 segundos, tiempo apenas suficiente para la patada y el marcador 34-31. El regreso esta vez apenas llegó a medio campo y el festejo de Baltimore comenzó.

Otro extraordinario Super Bowl, donde los héroes no esperados fueron, en la defensiva de los Cuervos, el liniero Paul Krueger con sus dos capturas en momentos vitales y la soberbia actuación del apoyador Dannell Ellerbe, que permitió a los estelares Ray Lewis y Terell Suggs dedicarse a vigilar a Kaepernick y a Gore. Por la ofensiva, Joe Flacco sale del closet de la poca valoración con una actuación sólida, sin dejar de reconocer que las grandes jugadas corrieron a cargo de Jacoby Jones, con dos anotaciones espectaculares, una en pase largo y otra regresando la patada de salida de la segunda mitad. Como suele pasar en la NFL cada semana, los detalles arbitrales dejan dudas razonables y los equipos especiales demuestran que su ejecución continuamente va al marcador. Se hace una pausa en el emparrillado, pero la NFL volverá con el draft y sus previos, las grandes contrataciones, una nueva temporada en el 2013 y el Super Bowl XLVIII, esta vez en el helado clima de Meadowlands, Nueva Jersey.

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