Pacientes con hepatitis “C” sufren despidos laborales, pero no los denuncian por miedo o falta de interés: Lizárraga Figueroa

Pacientes con hepatitis “C” sufren despidos laborales, pero no los denuncian por miedo o falta de interés: Lizárraga Figueroa

Ciudad de México, 02 de Agosto (MENSAJE POLÍTICO/CÍRCULO DIGITAL).-La diputada Teresa de Jesús Lizárraga Figueroa (PAN), secretaria de la Comisión de Salud, aseguró que en México los pacientes con hepatitis “C” enfrentan despidos laborales, pero dijo que “no los denuncian por miedo o falta de interés”.

Durante el foro “Estigma y Discriminación en Hepatitis C”, la legisladora lamentó estos ceses injustificados, que además de afectar a los pacientes impactan a la economía de México, ya que se pierde la aportación de personas productivas, que contribuían de manera importante al país.

Llamó a sensibilizar a la sociedad respecto de quienes padecen este mal, que no es fácil de identificar por parte de la población pues tiene síntomas tan comunes como los de la gripe, y pidió evitar el próximo año recortes al presupuesto del sector salud, ya que “se atentaría contra un derecho de los mexicanos”.

Lamentó que no se exigen cuentas a la Secretaría de Salud sobre sus diversos programas, como los diseñados contra la obesidad y diabetes y que, consideró, “son de los peor evaluados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

José Antonio Oñate Moreno, presidente de la fundación Hepatos Aión A.C, señaló que la hepatitis “C” es un padecimiento que al año ocasiona más de 15 mil muertes en México. “Esta enfermedad está matando más personas que el cáncer de mama y el de próstata juntos”.

Precisó que según varias estimaciones, hay en el país entre 320 mil y un millón 120 mil mexicanos con hepatitis C; sin embargo, acotó, “la gran mayoría no lo sabe”.

Mencionó que este 28 de julio se conmemoró el Día Mundial contra las Hepatitis Virales, con el fin de buscar en todo el orbe estrategias comunes en todos los países para el diagnóstico y tratamiento oportuno de las principales expresiones de este mal como son la A, B, C, D y E.

“Es de vital importancia que el sistema de salud en México tome con la debida seriedad esta enfermedad; tiene medicamentos que pueden curarla en más de un 95 por ciento, pero no se está atendiendo”, recalcó.

Gerardo Villavicencio Obregón, presidente de la Fundación Civitas Firma, A. C., dijo que estos enfermos sufren discriminación debido a que su propia familia los aparta, las oportunidades de trabajo se cierran o los despiden, sienten vergüenza de su condición y existe rechazo en la atención médica.

“Es importante empoderar a los pacientes sobre sus derechos y obligaciones, y concientizar al sector gubernamental del gran impacto que puede tener, a consecuencia de una política ausente o fallida. Asimismo, transmutar una sociedad indiferente por una incluyente, de conocimiento y bienestar”, expresó.

La especialista en hepatología, Margarita Dehesa Violante, alertó que el índice de tratamiento de quienes la padecen es menor a 1 por ciento, y aseguró que en el caso de la hepatitis B desde “hace un año que en México no hay vacunas”.

Indicó que tan sólo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sólo hay tratamientos para mil 600 pacientes con hepatitis del genotipo 1.

Precisó que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a nivel internacional existen 71 millones de personas con hepatitis, mientras que en México “sólo se tiene una idea de que existen de 400 mil a 600 mil personas que no han sido diagnosticadas”, quienes en muchos casos desconocen que la tienen.

Armando Butando, integrante de la Fundación Hepatos Aión, aseguró que existen medicamentos para tratar y combatir la hepatitis C; sin embargo, destacó, “México va tarde, porque hay un estigma por la gente contagiada con este virus, debido a la ignorancia de la sociedad respecto a este mal”.

Durante el foro, personas con esta enfermedad denunciaron que incluso dentro de las mismas instituciones encargadas de brindarles atención médica sufren de discriminación. Otros no cuentan con seguro e, incluso, aun teniéndolo, por cuestiones de practicidad y economía, buscan tratamientos en el extranjero, pues resulta muchas veces más accesible.

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