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Quedó listo el Super Bowl XLVI: Patriotas vs Gigantes, tras gran cierre de temporada en la NFL

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Por Daniel Velázquez Ramírez

Todo listo para el Super Bowl XLVI el próximo 5 de febrero en Indianápolis. Será una batalla entre dos representantes del oriente de los Estados Unidos: Patriotas de Nueva Inglaterra y Gigantes de Nueva York. Culmina una temporada atípica, debido al paro patronal, pero que ha vuelto a alcanzar el máximo nivel de emotividad en el mayor espectáculo deportivo de nuestros días.

Dos partidos extraordinariamente emotivos en los campeonatos de las conferencias Americana y Nacional han aportado a sus respectivos representantes al Súper Domingo: Patriotas y Gigantes. La falla del pateador de los Cuervos de Baltimore al intentar un gol de campo en la última jugada del partido ante Nueva Inglaterra, fue la causa de que ambos encuentros no se decidieran en tiempo extra. El veterano pateador de los Gigantes, Lawrence Tynes, egresado de la pequeña universidad de Troya, en Ohio, culminó el proceso de desempate ya avanzado el quinto cuarto de un partido donde los 49ers de San Francisco pelearon hasta el final y cayeron a partir de un balón suelto del habilidoso regresador de patadas Kyle Williams.

Fue una temporada especial para todos los involucrados con la NFL: la oficina del Comisionado, los 32 equipos, aficionados y todos los trabajadores relacionados con la mercadotecnia, publicidad, logística y la infinidad de aspectos dependientes de los partidos de la NFL, la liga mejor organizada del planeta. Había paro patronal y la temporada y toda la organización estuvieron en peligro. Al final se acordó la forma de repartir los 9 mil millones de dólares reportados como ganancias de la liga y solo se suspendió un partido: el del Salón de la Fama. Sin embargo, fueron meses en que los jugadores no entrenaron en las instalaciones de los equipos, no trabajaron de la forma que habitualmente lo hacen fuera de temporada y en pretemporada, retrasaron intervenciones quirúrgicas por el riesgo que implicaba operarse sin la protección contractual del seguro médico, los entrenadores no podían hacer ajustes a sus sistemas ofensivos y defensivos más allá de lo teórico.

El resultado fue una temporada extraña, con más errores de los usuales, incluso de los oficiales, a pesar del apoyo tecnológico de las repeticiones y las eternas revisiones de jugadas a través de retos. Abundaron lesiones en diferentes momentos de la temporada, probablemente dependiendo del trabajo de los jugadores por su cuenta. En el aspecto deportivo eso influyó tanto que los Gigantes, campeones de la Conferencia Nacional, llegan al Super Bowl con marca de 12-7 (3 de esos triunfos en postemporada), con una inercia triunfadora consolidada cuando pudieron tener a sus jugadores titulares sanos, pero estuvieron a punto de no calificar si hubieran perdido con los Cowboys de Dallas en alguno de los dos juegos en que los enfrentaron en el último mes de la temporada regular.

Green Bay, el cuadro que hasta hoy sigue siendo el campeón de la NFL, mantuvo su estructura, casi logra una temporada perfecta, pero definitivamente el calificar tan pronto y tener un calendario accesible cobraron una factura muy dolorosa en el juego de campeonato divisional. El mariscal de campo Aaron Rodgers tuvo una temporada extraordinaria; parecía que se originaba una dinastía, con la dosis correcta de continuidad, talento y liderazgo. Pero si una verdad no se ha inmutado en esta liga es que "en un domingo cualquiera, todo equipo puede vencer a otro en esta liga". Los Gigantes de Nueva York, paradójicamente, se constituyeron en el David bíblico que venció a Goliat contra todo pronóstico.

En la Conferencia Nacional, varias situaciones impactaron en el desarrollo de la temporada: los Leones de Detroit surgieron con fuerza impactante y llegaron a la postemporada con un sistema espectacular a la ofensiva, conducidos por el mariscal Mathew Stafford, las recepciones casi inverosímiles del gigante Calvin Johnson y la rudeza con tintes antirreglamentarios del tacle defensivo Ndamukong Suh. Los Halcones de Atlanta también llegaron lejos con una poderosa ofensiva terrestre en la que sobresalía el corredor Michael Turner. Los Santos de Nueva Orleans lucieron con un circo aéreo en el que el pasador Drew Brees estableció marcas individuales históricas; llegaron a ser considerados los más peligrosos con el balón en su poder, pero la irregularidad defensiva y los 49ers les marcaron el alto. Precisamente los de San Francisco fueron la sorpresa de la temporada, con el coach Jim Harbaugh estableciendo un sistema equilibrado y muy efectivo, afinando lo que había heredado del bilioso Mike Singletary y encontrando enormes actuaciones individuales, al grado de mandar ocho jugadores titulares al Pro Bowl; los Gambusinos regresan a dar lustre a su historia y se quedaron muy cerca del Super Bowl. Los Cowboys vivieron la temporada muy cerca del infarto, con lesiones de todos los estelares ofensivos y varios defensivos, marcadores apretados casi siempre, críticas y errores de Tony Romo, el mariscal, y hasta del entrenador Jason Garret; el surgimiento inconcluso del corredor DeMarco Murray y la indiscutible calidad defensiva de DeMarcus Ware. Las Aguilas de Filadelfia, por su parte, se reforzaron para ser el "Dream team", pero iniciaron sin sincronía ni motivación, aunque al final de la temporada apretaron para alcanzar a los Cowboys con marca de 8-8.

En la Conferencia Americana también se vivieron grandes momentos. A la excelente temporada de los Patriotas, que los consolida como el equipo con más triunfos de los últimos tiempos, se debe acompañar la mención de las impresionantes actuaciones de los Cuervos de Baltimore, a pesar de la lesión de Ray Lewis, a quien los Patriotas atacaron con su plan de trabajo en el juego de campeonato de la Conferencia. Los Acereros de Pittsburgh siguen en la elite de la liga, con base en el trabajo físico y grandes actuaciones defensivas. Los Jets de Nueva York no alcanzaron las expectativas esta vez y las críticas para el mariscal Mark Sanchez y el coach Rex Ryan no se hicieron esperar. Los Tejanos de Houston se consolidan como la fuerza emergente del sur aprovechando la casi inexplicable caída de los Potros de Indianápolis, un equipo contendiente que únicamente parecía tener que esperar el regreso de Peyton Manning de su operación, pero la escuadra se derrumbó lamentablemente. Pero el punto mediático fue el surgimiento de los Broncos de Denver con el espectacular mariscal Tim Tebow; el joven es criticado por correr demasiado, como si fuera colegial, por lanzar con el brazo izquierdo haciendo un movimiento defectuoso, pero es carismático, valiente y exhibe un impresionante deseo de ganar. Eso le alcanzó para eliminar a los Acereros, pero los Patriotas lo regresaron a la realidad. Como fuerzas al acecho, los Raiders de Oakland, los Jefes de Kansas City y los Cargadores de San Diego mostraron cualidades que deben pulir con base en una pretemporada completa.

El futbol americano profesional de la NFL mostró una tendencia espectacular, aprovechando al máximo las ventajas reglamentarias del juego aéreo, expresadas en los castigos por interferencia de pase o la excesiva protección a los mariscales y a sus receptores. Desde 1984, en que lo hizo Dan Marino, ningún pasador había logrado más de cinco mil yardas en la temporada y ahora lo hicieron tres. Drew Brees, de los Santos (5476), Tom Brady de Patriotas (5235) y Mathew Stafford de los Leones (5038). Los Santos también aportaron la marca histórica de yardas ganadas por un solo jugador, Darren Sproles, recién llegado de San Diego y que acumuló 2696. El total de yardas de Nueva Orleans también es el mejor de la historia, con 7474, así como el total de primeros y diez obtenidos, con 416. Por su parte, los Patriotas mostraron la paradoja de la ofensiva de Tom Brady, pero también permitieron 4727 yardas por aire. Algunos otros puntos a destacar fueron la aparición competitiva de los hermanos Jim y John Harbaugh como entrenadores en jefe de los 49ers de San Francisco y los Cuervos de Baltimore, respectivamente. Incluso se enfrentaron en el Día de Acción de Gracias, con victoria para John. Los corredores más exitosos actualmente son los más fuertes, aunque los líderes de la temporada Maurice Jones-Drew, de los Jaguares de Jacksonville (1608 yardas) y Ray Rice de los Cuervos (1364) son más bien chaparrones. En cuanto a los receptores, los grandulones siguen aprovechando su físico, como Calvin Johnson de los Leones (1681 yardas), los muy ágiles y fuertes como Larry Fitzgerald de Cardenales de Phoenix (1411), pero surgieron receptores pequeños y elusivos como Victor Cruz de los Gigantes (1536) y Wes Welker de los Patriotas (1569) que serán parte de los duelos clave en el Super Bowl XLVI. Los Patriotas también establecieron la tendencia a usar a los enormes jugadores que participan como alas cerradas en las posiciones de corredores directos y receptores temibles en rutas cortas, armando un temible tándem con Aaron Hernandez y Rob Gronkowski (1317 yardas y 18 anotaciones).

A una semana del Pro Bowl, a realizarse nuevamente en Hawaii, y a dos del Súper Domingo en Indianápolis, es preciso recapitular que los logros deportivos alcanzados fueron atípicos y, en algunos casos, incluso circunstanciales. De cualquier modo, la multiplicidad de errores y lesiones también permitió el surgimiento de nuevas grandes figuras, de la reconstrucción de la paridad y la reafirmación de rivalidades. Todavía más importante, las emociones fueron máximas y los aficionados, lejos de castigar al deporte por el paro patronal, disfrutaron el juego y participaron masivamente en redes sociales. Por ejemplo, cuando el mariscal Tebow venció a los Acereros, su actuación provocó el mayor rating televisivo del año, la segunda participación más masiva de las redes sociales para un evento en Estados Unidos y el surgimiento de encuestas tan inverosímiles como el tratar de encontrar la pareja ideal para el joven egresado de la Universidad de Florida; por cierto, la ganadora fue la cantante Kate Perry (¿no cantaba que besaba a una chica?). Ha sido un gran año para la NFL, con un acuerdo contractual listo para los próximos 10 años y la consolidación general de toda la estructura de la liga mejor organizada del orbe. El par de extraordinarios partidos para definir a los contendientes en el Super Bowl XLVI nos hizo volver a valorar, a pesar de todo, que "las ofensivas venden boletos, las defensivas ganan partidos y los pateadores...ganan campeonatos"

Fotos: Media Services New Englan Patriots/New York Giantes/AP

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